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De público conocimiento es que todos, al menos una vez en la vida hemos vestido un antifaz. Bien, antes de efectuar una expresión de desentendimiento o de esbozar algún comentario en forma de negación, permítanme explayarme un poco, y dejar las observaciones para el final de la lectura.
Ahora bien, la vida cuenta con infinidad de situaciones, en las que no siempre llevamos la cara descubierta. Por ejemplo, hay personas que sienten que vestir un traje es pecado, pero son concientes de que muchas veces en el contexto laboral es menester contar con esa vestimenta. Y es precisamente ese aceptar que existen reglas que tal vez no coincidan con sus costumbres, pero que deben cumplir, el que los conduce a usar un antifaz.
Por otra parte, un antifaz no siempre tiene que ver con la ropa, o con un cambio en las costumbres. En algunos escenarios, los antifaces son utilizados para evadir toda realidad, para adoptar una nueva personalidad, para decir cosas que sin este accesorio no se dirían, para perder responsabilidad... así entran en escena antifaces como INTERNET, sus famosos sistemas de “chat” y hasta la telefonía celular misma... muchas personas se esconden detrás de una máquina para hablar con gente que conocen personalmente (quizás hasta lleven años de conocerse, tal vez se vean todos los días, pero alguno de los interlocutores ignore que se trata de “esa persona”), y lo hacen ¿para qué? O ¿por qué? Porque es una forma simple, accesible, de plantear determinadas cuestiones sin tener que afrontar más tarde en un “face to face” lo expresado... en fin, ¿ cuál es mi posición al respecto? O, mejor dicho, por qué dedico un momento del día para reflexionar sobre este tema???... sencillamente porque creo que puede ser que a algunos les resulte efectiva esta técnica del antifaz, no obstante, como reza un dicho, “hay que hacer uso, pero no abuso”, y pienso que a la larga esto se termina volviendo un vicio, relajando demasiado al usuario y privándolo de algo tan genuino como lo es “dar la cara”, enfrentar obstáculos, como quien dice “ponerle el pecho a la situación”... llevar un antifaz, una careta, puede resultarnos beneficioso a veces, pero si nos ponemos a pensar un poco, no hay nada más satisfactorio como encontrarse con la mirada del otro, comunicar lo deseado, y dejar a la mensajería instantánea, via internet, via celular, como un medio más, como algo alternativo, no primordial...
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